A pesar de que el término de “relación tóxica” forma parte de nuestro vocabulario habitual, no hemos encontrado una definición universalmente aceptada, lo que nos lleva a pensar en su complejidad y en la dificultad de identificarlas, sobre todo en determinadas ocasiones. Podemos considerar que una relación es tóxica cuando genera malestar o sufrimiento a una o a ambas partes de una relación. Lo que es indudable es que puede darse en cualquier contexto y no de forma exclusiva en las relaciones de pareja. Pueden identificarse relaciones tóxicas en el ámbito familiar, social, laboral… Lo que todas ellas tienen en común es el sufrimiento para quienes la padecen y la dificultad que entraña escapar de ellas, por la dependencia emocional que llevan asociada.

Un interrogante casi instantáneo al reflexionar sobre este tema es: ¿por qué es tan complicado identificar una relación de este tipo? Quizá lo peor de estas relaciones es precisamente la falta de conciencia de que se está en una. Muchas veces es porque, aunque sintamos que algo no está bien, no queremos verlo; o puede que el malestar que genera empiece de forma sutil o paulatina; porque además de ese sufrimiento que nos genera, nos aporta algo y pensamos que nos compensa; por miedo a que pueda acabarse la relación,…

Hay ciertos factores que definen este tipo de relaciones:

  • Su intensidad: tanto en las interacciones como en las emociones en juego.
  • La confusión que genera en las personas que forman parte de dicha relación.
  • Dificultad para identificarlas: ciertos modelos relacionales que nos llegan a través del cine y las canciones que llevan no solo a normalizar dinámicas tóxicas sino a darles un valor romántico y positivo.
  • Percepción de falta de control respecto a lo que ocurre en la relación.
  • Interacciones basadas en un juego de poder sobre la otra persona, sus emociones, comportamientos,…
  • Impide avanzar a los individuos inmersos en la relación.
  • La persona siente que su sensación de bienestar se ha visto reducida a partir de esta relación.

 

Tipos de relaciones tóxicas:

No hay un perfil único que caracterice a las personas que llegan a participar de estas relaciones, pero sí se observan ciertos tipos diferenciados de relaciones tóxicas:

  • Relación anclada en el pasado, sin haber superado una relación previa.
  • Relación de codependencia: ambos miembros dependen el uno del otro, son sumisos y anteponen el bienestar del otro antes que el propio.
  • Relación idealizada: basada en expectativas no realistas que no llegarán a materializarse o en pensamientos distorsionados sobre el amor (“mitos del amor romántico”) y las relaciones.
  • Relación para completar vacíos que uno o ambos de los miembros sienten a nivel individual. Se utiliza al otro para llenar aquello que se piensa que falta.
  • Relación que emplea la comunicación pasivo-agresiva en sus interacciones, a través de indirectas con un marcado carácter hostil y con la intención de manipular a la otra persona.
  • Relación asentada en la desconfianza.
  • Relación basada en el miedo (serían las más tóxicas y peligrosas).

 

Asimismo, no existe una causa exclusiva en las relaciones tóxicas, sin embargo, sí que se pueden identificar factores que suelen repetirse frecuentemente en las personas que desarrollan una relación de este estilo:

  • Una baja autoestima, que puede predisponer a mantener relaciones poco equilibradas o disfuncionales.
  • El miedo a la soledad.
  • Dependencia emocional. Necesidad del cariño como forma de rellenar vacíos personales. En un intento por suplir las carencias afectivas, deseamos que la otra persona nos dé aquello que nos falta.
  • Creencias idealizadas y/o distorsionadas de lo que supone una relación sana.
  • Creencia, basada en ocasiones en experiencias previas, sobre no ser una persona merecedora de amor o al menos, de algo mejor.
  • Inseguridad personal.
  • Falta de red y apoyo social.
  • Miedo al cambio. El pensamiento subyacente sería algo similar a: mejor permanecer en una relación, aunque sea tóxica, antes que enfrentarse a la incertidumbre que supone un cambio.

Si te sientes identificado/a con lo que has leído y te apetece hablarlo y superarlo, no dudes en contactar con nosotros. Estaremos encantados de escucharte y acompañarte en el proceso de cambio, desde un enfoque que favorezca la responsabilidad y un rol activo y protagonista en el mismo.

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